OPINA EN PUEBLO DIGNO

OPINA EN PUEBLO DIGNO
La mirada puesta en el horizonte y el cuerpo sobre la tierra. imagen propiedad del blog

martes, 12 de diciembre de 2017

Y ENTONCES …


Y ENTONCES …


Y entonces te piden definirte en un concepto, una idea, tal vez en una profesión, te piden que hagas lo que tienes que hacer, te dicen que no hagas caso al corazón, que lo dejes gritar por todo, pero eso sí, que nunca, pero nunca lo dejes salir; porque en un mundo donde reina la indiferencia tus sentimientos jamás serán atendidos, tal vez sean escuchados, pero nunca nadie hará algo por ti. Nos venden la idea de estar solos con nuestras cruces, de estar hundidos hasta la médula de porquería; nos venden el cuento salvador del discurso y la palabra con el eslogan del producto, nos hacen pensar, que pensar no sirve, nos hacen ver hasta que los ojos se hastíen. No contentos con eso, el ruido, el ensordecedor ruido,  oculta los latidos del corazón.


Poco tiempo queda ya para disfrutar, poco se hace ya por vivir, en cambio pagamos el precio del lujo y la “comodidad” con cada segundo gastado al mar del dinero, al mar del mercado y el océano del insaciable deseo.

El deseo como una estrella que llena un sistema, se consume a si mismo con cada destello que brota de si, con cada “nueva” ráfaga de luz, cada segundo de energía gastado es un segundo de vida menos del mismo. Este círculo llevara a su propia extinción, a su propia destrucción.

Desear no está mal, como no lo está el sol; está mal crear deseo donde no lo hay como crear soles donde no se necesitan.

Y entonces el día acalla, pero la voz que te dice sigue, NO, entonces te das cuenta, que ante los sentidos abarrotados de tanto, la respuesta es simple: Una taza de café, tal vez una tarde soleada, o el aire puro, puede llenar más que mil soles de deseo condensados en uno.

Y es... entonces cuando te das cuenta que eres libre, te descubres y puedes brillar sin sol, que puedes ver salir un hermoso astro en la mañana y otro igual en la noche.

Y entonces sonríes, y entonces, solo entonces comienzas a disfrutar del hecho de vivir, pero más que eso de existir, porque te das cuenta además, que los seres humanos no sabemos para que servimos, pero no servimos para no hacer nada. 

Y es entonces que despiertas, miras la vida con una sonrisa, tal vez con miedo por el horizonte, pero con el pie listo para dar el primer paso.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario